La situación de crisis tan
intensa que vivimos durante estos dos últimos años provoca que poco a poco se
vaya minando la confianza en nuestra capacidad para producir, generar riqueza
y, en definitiva, recuperar el estado del bienestar.
Hay una fuerte desconfianza hacia
la clase política, entidades financieras y los poderes públicos, debido al fraude, a la mala gestión y
falta de coherencia con el sistema democrático. La sociedad está cada vez más
angustiada cuando ve que sus pilares básicos de salud, educación y ayudas ante
la necesidad se han venido abajo, por no hablar del problema de la vivienda, la
infancia y las personas dependientes y en riesgo de exclusión social. Toda esta
situación caótica la corona una desorbitante cifra del paro, que ya se supera
los cinco millones de parados.
El resultado de esta situación es
que se está creando una clara diferencia entre clases: la política, económica y
administrativa que pretende, cómo decirlo, que no se desmonte todo el sistema,
dando soluciones que solo ayudan a unos pocos. Y por otro lado, el pueblo:
padres, hijos, ancianos, enfermos, personas en riesgo de exclusión,
trabajadores y, por supuesto, desempleados.
Y no me olvido de que entre los
trabajadores están esos autónomos y pequeños y medianos empresarios que luchan
por mantener abierto su negocio, incluso con las personas que con ellos
trabajan. Y no me olvido de ese pequeño grupo político y de administradores,
conscientes de las personas que les rodean y que dependen de ellos, y que
luchan por ellos. Asociaciones de colectivos sociales, de empresarios, ONGs, de
trabajadores, de desempleados, por la infancia, por los enfermos, por las
mujeres, etc. Todos ellos, que luchan por mantener los derechos que como miembros
de una sociedad desarrollada exigimos que se nos respeten, que no se pisoteen.
Yo quisiera formar parte de ese
colectivo, porque creo firmemente que tenemos que defender una cultura y unos
valores que nos hace diferentes, y que son reconocidos y respetados incluso
fuera de nuestras fronteras. Yo quisiera formar parte de un colectivo que cree
que todavía podemos salir adelante, y que está convencida de que la mala
gestión y el engaño de unos pocos no puede derrotar el espíritu luchador de
todo un pueblo.
Yo me dirijo a ese pueblo. Me
dirijo a ti, ciudadano de una tierra que no te es extraña, porque es la tierra
en que naciste, en que te criaste, y has formado una vida. La tierra en la que
luchas todos los días por sobrevivir. Y te quiero ayudar. Porque entre todos
nosotros, los del pueblo, podemos lograr salir adelante. Me cansé de esperar a
que me arreglen la casa, la salud o el colegio de mi hijo. Me cansé de que me
den trabajo para pagar el fraude y la mentira de unos pocos, y quisiera pagar
la necesidad de muchos.
Quiero trabajar contigo,
ayudándote a trabajar, ayudándote a encontrar tu camino. Mi herramienta es la
formación, y la tuya, el creer que puedes lograrlo. Todavía tienes mucho para
dar y construir. Todavía tienes mucho que aprender y enseñar. Las oportunidades
no se han acabado. Empieza ahora, y empieza con algo nuevo y distinto.
Empieza contigo. Empieza hoy.
¿Trabajamos juntos en este nuevo
camino? Las posibilidades son tan infinitas como la imaginación.
Firmado: Rocío Bravo 25/03/2013
Firmado: Rocío Bravo 25/03/2013