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jueves, 2 de mayo de 2013

¿Crisis Versus Confianza?


La situación de crisis tan intensa que vivimos durante estos dos últimos años provoca que poco a poco se vaya minando la confianza en nuestra capacidad para producir, generar riqueza y, en definitiva, recuperar el estado del bienestar.

Hay una fuerte desconfianza hacia la clase política, entidades financieras y los poderes públicos, debido al fraude, a la mala gestión y falta de coherencia con el sistema democrático. La sociedad está cada vez más angustiada cuando ve que sus pilares básicos de salud, educación y ayudas ante la necesidad se han venido abajo, por no hablar del problema de la vivienda, la infancia y las personas dependientes y en riesgo de exclusión social. Toda esta situación caótica la corona una desorbitante cifra del paro, que ya se supera los cinco millones de parados.

El resultado de esta situación es que se está creando una clara diferencia entre clases: la política, económica y administrativa que pretende, cómo decirlo, que no se desmonte todo el sistema, dando soluciones que solo ayudan a unos pocos. Y por otro lado, el pueblo: padres, hijos, ancianos, enfermos, personas en riesgo de exclusión, trabajadores y, por supuesto, desempleados.

Y no me olvido de que entre los trabajadores están esos autónomos y pequeños y medianos empresarios que luchan por mantener abierto su negocio, incluso con las personas que con ellos trabajan. Y no me olvido de ese pequeño grupo político y de administradores, conscientes de las personas que les rodean y que dependen de ellos, y que luchan por ellos. Asociaciones de colectivos sociales, de empresarios, ONGs, de trabajadores, de desempleados, por la infancia, por los enfermos, por las mujeres, etc. Todos ellos, que luchan por mantener los derechos que como miembros de una sociedad desarrollada exigimos que se nos respeten, que no se pisoteen.

Yo quisiera formar parte de ese colectivo, porque creo firmemente que tenemos que defender una cultura y unos valores que nos hace diferentes, y que son reconocidos y respetados incluso fuera de nuestras fronteras. Yo quisiera formar parte de un colectivo que cree que todavía podemos salir adelante, y que está convencida de que la mala gestión y el engaño de unos pocos no puede derrotar el espíritu luchador de todo un pueblo.

Yo me dirijo a ese pueblo. Me dirijo a ti, ciudadano de una tierra que no te es extraña, porque es la tierra en que naciste, en que te criaste, y has formado una vida. La tierra en la que luchas todos los días por sobrevivir. Y te quiero ayudar. Porque entre todos nosotros, los del pueblo, podemos lograr salir adelante. Me cansé de esperar a que me arreglen la casa, la salud o el colegio de mi hijo. Me cansé de que me den trabajo para pagar el fraude y la mentira de unos pocos, y quisiera pagar la necesidad de muchos.

Quiero trabajar contigo, ayudándote a trabajar, ayudándote a encontrar tu camino. Mi herramienta es la formación, y la tuya, el creer que puedes lograrlo. Todavía tienes mucho para dar y construir. Todavía tienes mucho que aprender y enseñar. Las oportunidades no se han acabado. Empieza ahora, y empieza con algo nuevo y distinto. Empieza contigo. Empieza hoy.

¿Trabajamos juntos en este nuevo camino? Las posibilidades son tan infinitas como la imaginación.

Firmado: Rocío Bravo 25/03/2013